¡BENDITA LOCURA!

03.08.2019

Hoy me he levantado con una cara de felicidad total y absoluta, pensando y agradeciendo este estado de locura que me ha invadido. Y si, ¡me he vuelto loco! Me he vuelto loco porque un buen día me cansé de mi mismo, de las circunstancias que me rodeaban y de todo aquello que en su momento permití creerme que era mi vida.

Ese día ¡me volví loco! Loco como otras tantas personas antes que yo que asumieron que era hora de tomar las riendas de su vida y dejar de ser un simple espectador de su vida.

Loco como aquellos que decidieron romper moldes y creer en sus propias posibilidades, en sus propias teorías puestas en prácticas. Aquellos que dejaron reinar la pasión más allá de las críticas. ¡Qué más da lo que los demás piensen de mi! ¡Qué más da! 

Y os aseguro que hay miles de ejemplos en la historia de la humanidad, nombres de renombre que apostaron por si mismos, por sus creencias o simplemente por su sueño (Eisnstein,  Leonardo Da Vinci, Arquímedes, Marconi, ...) E incluso muchos de ellos, que ahora son tan admirados hoy en día, en un primer momento fracasaron, pero siguieron adelante, siguieron con esa mal llamada #locura de #creer en #si #mismos.

Bendigo el día que me volví tremendamente loco. Bendigo el día que decidí tirar mi historia a la basura. Bendigo el día que deje en la almohada mis creencias limitantes y pensé: bueno, ¡basta! Basta de ser lo que otras personas me han dicho que soy y yo me creí. Hoy ya no me creo nada. Hoy elijo #encontrarme  y aprender a no depositar el poder en los demás.

Ese día está marcado en mi calendario de vida como "el día que me volví loco para el resto de los hombres grises" (alusión a Momo de Michael Ende) que piensan que ya no hay tiempo para charlar, para sonreír, para soñar, ya no hay espacio para la imaginación, para la creatividad, pero sobre todo ya no hay tiempo para escuchar. 

Ese día que me volví loco aprendí a escucharme. Aprendí a oir y escuchar por fin mis emociones, mis pensamientos, mis pasiones, mi esencia. 

¡Bendita locura, porque realmente me salvo!