¡Rompiendo límites mentales!

18.08.2019

Ayer hablaba a una persona conocida de lo bien que me hizo comenzar a flexibilizar mis pensamientos en el sentido de que mi patrón de conducta normal era ser muy rígido mentalmente, etiquetar todas las cosas en mi mente, e incluso juzgar desde mis patrones, pensado que lo que yo hacía tenía un valor superior a lo que hacían otros.

Hoy puedo asegurar que estaba equivocado. Hoy pido humildemente perdón a todas esas personas con las cuales discutí en algún momento de mi vida. Y es que dice el refrán que "es de sabios el rectificar". Pues bien, igual no soy muy sabio, pero si he aprendido a focalizar mi vida desde otro punto, y es desde esta evolución personal desde donde puedo asegurar que los acontecimientos que vivo han cobrado un sentido mucho más profundo y mucho más gratificante que los que viví con anterioridad.

¿Cuál es la diferencia esencial? He aprendido a ser más flexible mentalmente,  con todo lo que ello conlleva. He aprendido en primer lugar a perdonarme, a no ser tan duro conmigo mismo en mis fallos y errores. Ya no soy el que dando una voz en alto me digo "¡Eres idiota!, ¡Qué tonto estás!, .." Ahora he elegido dejar de ser mi peor juez y mi peor jurado.

Y al obrar así he aprendido de la misma forma, y casi sin darme cuenta, que los demás no deben ser juzgados por mi, ¿quién soy yo para juzgar nada a nadie? No conozco sus traumas, su problemas, sus conductas aprendidas como mecanismos de defensa personal, sus circunstancias de vida, etc. 

Y es que desde que me he dado cuenta de que yo solo puedo dar cuenta en mi vida  a mi mismo, de mi conducta y de mis pensamientos, y con ello he soltado una gran carga en mi mente. Ya casi no me enfado conmigo mismo, y mucho menos con el resto de la gente. He aprendido a ser compasivo conmigo mismo y con mi aprendizaje diario, a entender que la rigidez mental, esa que nos enseñan como un valor primordial, en realidad era mi peor enemigo, mi peor forma de actuar ya que me producía unas reacciones emocionales que normalmente derivan en un daño mental, emocional y en algunos casos físicos.

Dicen que el vivir despreocupados es de irresponsables. Yo, según mi experiencia personal, ahora puedo afirmar que esa gente que se le tilda de "irresponsables" tienen una actitud más afín a la armonía que las que están todo el día preocupados y encolerizados.

¿Y tú, quieres seguir viviendo dentro de los cánones marcados por otros o aprenderás a ser flexible y ganarás en bienestar?