¿Qué tipo de vida deseas?

09.05.2019

Hoy escuchaba a una persona decir todas las cosas positivas que quería en su vida en relación al trabajo, a la pareja, a la familia, en cuanto a la independencia económica, etc.
Claramente, al igual que todas las personas del mundo, sus deseos estaban relacionados con abundancia y cosas positivas. Y es que no conozco a nadie que quiera para si mismo algo malo.
Ahora bien, ¿cuántos de nosotros nos planteamos que para llegar a conseguir ese status, primero debemos de superar alguna que otra prueba? Me refiero que el camino para llegar a la cima es más o menos difícil, y de lo que muy pocas personas se percatan es de que cuando estamos en esa escalada es cuando de verdad se produce nuestra evolución personal, la  que implica realmente "superarse a uno mismo". 
Soy de los que sienten que la vida es una gran escuela. Que cada vez que nos pone un reto por delante es porque estamos preparados para conseguirlo. Y si, muchas veces tendremos que errar varias veces antes de llegar a la meta, y es justamente ahí donde los valores personales son los que deben ser modificados para poder sacar los mejor de nosotros.

Alguna vez ya he hablado que la personalidad, es la realidad personal como dice el famoso neurocientifico amenricano Joe Dispenza, y es aquí desde donde yo entiendo que podemos anclarnos para mejorar. 
La realidad personal la basamos en una serie de creencias personales, o como dice mi buen amigo el doctor en psicología don Ramón Morcillo: "ves según piensas". Pondremos un simple ejemplo para entenderlo: una corrida de toros para unas personas es un acto de crueldad, para otros una fiesta y para otros es indiferente.
No es mi intención entrar en controversias, solo es un clarísimo ejemplo que cada uno ve en los toros lo que piensa.
Lo interesante de ésto es la forma en que cada uno de nosotros, ante un tema con diferentes ángulos de enfoque, estamos siempre focalizando el asunto.
Y es que nuestro cerebro funciona así, siempre cominza a analizar todo lo que nos ocurre en referencia a nuestras creencias personales, y eso conlleva a que nuestra personalidad sea de una o de otra forma.

La forma de evolucionar y de seguir escalando a la cima, sean cual sea las dificultades, se basan en un sentimiento: el deseo. Para llegar a conseguir ese deseo yo debo ser de alguna forma "digno" de conseguirlo. Y eso implica que debo muchas veces modificar mi personalidad, pero para que un cambio en la personalidad sea efectivo y duradero, debemos acabar anclandonos en nuestros sentimientos.
Esta faceta de la inteligencia emocional es la que se utiliza tanto para desbloquear eventos que nos han traumatizado de alguna manera, como para dejar malos hábitos (dejar de fumar y/o beber por ejemplo), como para abrirnos a cambios de comportamiento.