Yo soy del 1% ¿y tú?

25.01.2019

¿Has deseado mejorar alguna vez en tu vida? ¿Has puesto los medios para ello, o simplemente has esperado que por arte de magia, el cambio se produjese?

A veces es necesario oír y escuchar que la única persona responsable de lo que pasa en mi vida, soy yo. ¡Deja de buscar otro culpable! Solo tienes que responsabilizarte.

Responsabilizarse es un acto de empoderamiento, es decir, reconocerse capaz de sacar adelante esa mejora. Cuando pongas toda tu alma, toda tu pasión, toda tu energía en focalizarte como la persona que alcanza su meta, sean cuales sean las circunstancias externas, entonces estarás en el grupo del 1% de la población. El 1% de las personas que marcan la verdadera diferencia en su vida. Aquellas personas capaces de no temer a los retos, a las circunstancias que les sacan de su zona de confort, a la posibilidad de demostrarse a si misma que no hay nada imposible.

Y para pertenecer al 1%, lo más importante es tener claro que todo empieza en mi y retorna a mi. Mi principal valedor para alcanzar un objetivo soy yo mismo. Nadie va a realizar mi trabajo personal ¡nadie! Dejemos la auto-compasión, el sentimiento de víctima de las circunstancias, por muy duras que sean, y pongámonos a tomar decisiones. 

Empecemos por decir claramente que me responsabilizo de mi vida, dejo de ser un actor secundario, para convertirme en el protagonista de mi vida, alguien que no le importa lo que los demás piensen, alguien que tiene muy claro que es lo que desea y que nada ni nadie le apartará de su objetivo. Porque por encima de mi historia personal está mi poder de adaptación y superación. No importa cuan dura haya podido ser la vida. Solo importa reconocerse como merecedor de una vida mejor
Es aquí de donde debemos partir del verdadero sentimiento de ser merecedores de lo mejor. Y a continuación iniciar el camino. Y para ello tenemos que saber donde nos encontramos (o punto de partida) y a donde queremos llegar. 


El punto de partida suele ser el más difícil de darse cuenta cuál es en realidad. La mayoría de la gente tenemos unas reacciones inconscientes que no nos permiten valorar con exactitud este lugar, y es por ello que al hacernos conscientes a veces tenemos reacciones de enfado con nosotros mismos.

Pero este reconocimiento, más allá de parecer algo malo, es la mayor de las bendiciones porque el sentirse infravalorado, o desesperado, o simplemente querer algo mejor para mi, es el anclaje necesario para cambiar. ¡Sólo cambiando desde el sentimiento, éste será duradero!

Es pues vital entonces focalizarte en tus patrones de cambio, aquellos que te permitirán subir un escalón más en tu estatus vital y te permitan sentirte bien en tu nuevo rol.

Y es aquí donde, a veces, la ayuda de un profesional, es la que te va a aportar la diferencia entre llegar o no a alcanzar tu objetivo.