Mi única y verdadera labor personal

31.01.2019

Mi labor personal solo yo la puedo hacer:

A parte de dar terapias, mi trabajo consiste en enseñar y formar a futuros formadores. Es una labor hermosa, ya que realmente con aquellas personas a las que les has aportado algo diferencial se forma un lazo muy hermoso.

Anteayer me llamaba una de las personas que dejé en Santiago de Chile como formadora y como terapeuta y como nos pasa a todos me comentaba lo poco que las personas en general entienden que solo ellas pueden dar el paso hacia adelante, que aunque a su alcance se encuentre la mejor de las técnicas, si no la recibes y posteriormente no la utilizas no sirve para nada. 

Desde mi experiencia personal son muy pocas personas las valientes que asumen responsabilidad de sus vidas y de sus destinos. Es más fácil colocar en otros la culpa de lo que les pasa. Y si, quizás hoy soy muy claro, pero a veces he comprobado que todos necesitamos un buen tirón de orejas para recolocarnos. 

Hoy me encuentro fuera de mi ciudad. Da igual la parte del mundo donde me levante. Lo que tengo claro es cual es mi misión: ayudar y formar a gente que desee mejorarse en su vida, es decir, dar mi mejor versión en primer lugar para mi, y en consecuencia para todas las personas con las que me cruzo en el camino.

Hay veces que consigo realizar mi misión, pero otras no. Y no porque yo no ponga lo mejor de mi para conseguirlo. No, esa parte la tengo asumida y la practico diariamente. El problema es que para que pueda entregar una información valiosa hay alguien que debe querer recibirla. Y como siempre digo "Yo sólo soy responsable de mis acciones, no puedo condicionar a otras personas a nada" Por lo tanto, aunque no consiguiese que nadie me recibiese, no pasa nada. Yo ya he realizado mi labor. Cada uno debe responsabilizarse de su vida y de lo que le ocurre. La vida si así lo haces cambia profundamente, porque cuando te alineas con tu verdadera misión, tu perspectiva de trabajo cambia a la de pasión, y ya no entras en batallas que no te atañen, Solo disfrutas de lo que viene, incluso aunque sea algo que no habías planificado.